martes, 24 de mayo de 2016

Violencia de género

1. ¿Qué es la violencia de género?


Desde la propia definición del ámbito nos encontramos ante una realidad compleja y multiforme. Con gran número de actores, factores y vértices desde los que acercarnos a ella. Debido al espacio limitado y el medio en el que nos encontramos, nuestro objetivo será tan solo el de establecer algunos elementos básicos desde donde poder identificar dicha complejidad y algunas ideas de encuadre arteterapéutico desde donde poder situarnos. Esto no pretende ser, por tanto, una guía ni un trabajo cerrado, sino más bien un intento de índice en construcción abierto al debate.

Partiremos del modelo del Triángulo de la violencia de Johan Galtung para intentar explicar algunas de esas formas que han dibujado y ocultado del concepto de violencia de género.




Hablar de violencia de género es hablar de la violencia sistemática a la que nos vemos sometidas las mujeres por nuestra posición de mujeres. Una violencia histórica, sistémica e invisibilizada. Histórica porque hace a penas un siglo que se ha comenzado a reconocer los derechos de las mujeres (aún con mucho camino por recorrer y con un recorrido desigual dependiendo del lugar geográfico en donde nos encontremos). Sistémica porque en todos los periodos de la historia desde que tenemos registro histórico, desde diferentes formas y en diferentes lugares, ha habido distintas formas desde las que se ha ejercido violencia contra la mujer en un ejercicio de dominación, subordinación y control de sus cuerpos y voces. Invisibilización en la medida en que esa forma de sometimiento hacia la mitad de la humanidad (las mujeres) se ha disfrazado de costumbre, cultura, naturalización del ser mujer, haciendo más difícil la identificación de la violencia, su nombre y sus límites. 
Algunos ejemplos de la violencia ejercida hacia la mujer a lo largo de la historia nos muestra castigos como el aislamiento social, la humillación (desde llevar máscaras de cerdo hasta raparlas el pelo como el caso del franquismo en España), la ablación genital, la violación, el secuestro como botín de guerra, el encarcelamiento o la pena de muerte; por causas como la brujería, adulterio, hablar sin el permiso de su marido, padre o tutor, prostitución, creación de remedios naturales anticonceptivos, estudiar, conducir, existir

Otras formas de violencia menos visibles o reconocidas son el no reconocimiento de los derechos fundamentales, como el derecho al voto, pero no solo, prohibirles el acceso a un medio de renta propio, el negarles el control sobre sus bienes, negarles el derecho a la educación

Estos ejemplos nos dan una idea de en la posición social donde se ha colocado a la mujer, como género construido, como objeto subordinado al hombre. Y del lugar que hemos ocupado las mujeres durante siglos. Esto genera un constructor social, una división de las personas con base en los roles de género prefabricados para el funcionamiento del statu quo, que se percibe en un imaginario colectivo (a pesar de los avances en materia de igualdad) que usa como modelo de éxito al hombre, construyendo la sociedad a imagen y semejanza de éste.

Bajo esta idea podemos identificar con mayor claridad la llamada violencia invisible, donde encontramos la violencia estructural (el patriarcado, el sistema de organización de las distintas sociedades actuales basado en ese ideal en la figura del hombre blanco, con poder adquisitivo, heterosexual) y la violencia cultural (el machismo, que permite que se sostenga la posición de subordinación de la mujer frente al hombre con base en las costumbres culturales). La violencia más visible por tanto es aquella que se le ha dado un nombre, que se le ha puesto una cara, que se puede identificar más directamente: los malos tratos por parte de la pareja, padre, ex-pareja y hasta cierto punto el abuso sexual (aunque muchas veces no se identifica como violencia de género)

Actualmente hay un reconocimiento de la desigualdades de género en los marcos legislativos internacionales. Sin embargo, queda mucho camino que avanzar para que esto produzca cambios reales en la mentalidad de las sociedades, en lo real, en el día a día. Y aún hoy seguimos sin ver la relación clara y directa entre patriarcado, machismo y violencia de género. Es importante tener esto presente a la hora de hablar de violencia de género puesto que el cómo se nombra las cosas sitúa el foco desde el que se abordan. Para nosotras como arteterapeutas tan importante es trabajar en la construcción del Self de la víctima-superviviente, como en la decontrucción de los introyectos asumidos por esta. Y aún más importante, si cabe, es trabajar en nuestros propios introyectos y prejuicios, puesto que sin este ejercicio previo más que ayudar podemos estar reforzando sin quererlo, el sistema de legitimación y mantenimiento de la violencia.

Mitos
Nuestra cultura, nuestra manera de entender el mundo viene permeada por el patriarcado, que ha ido naturalizando la desigualdad como estructura inevitable. Ésa construcción patriarcal de las formas de relacionarnos, de los valores, ha gestado una situación dicotómica desde donde entramos en diálogo entre los géneros. El status quo ha proyectado una serie de mitos con los que pretende deslegitimar el propio concepto de la violencia de género para no perder la posición privilegiada.

Algunos de esos mitos hablan de la violencia de género también contra los hombres, de que las mujeres no salen de una relación de violencia porque no quieren, que la mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas, que lo que buscan es quedarse con los hijos y es un arma de las mujeres que buscan venganza contra los hombres muchos de estos mitos lo que buscan es naturalizar la situación de violencia los hombres somos así”, culpabilizar a la víctima se lo estaba buscando, deslegitimar el discurso de la víctima está exagerando, se lo está inventando”… todos ellos mecanismos perversos que juegan en favor de la invisibilización de la violencia de género, hace más difícil el romper con esta espiral de violencia, reconocerla y denunciar. Incluso una vez que existe la denuncia, la violencia invisible juega su papel en las instituciones en forma de cuestionar a la víctima, valorar la moralidad o no de ésta y por tanto hablar de violencia motivada o no, es decir, de la culpabilización de la víctima. Cabe preguntarse entonces ¿en qué otro tipo de violencia se pone en cuestión a la víctima?

Dejamos algunos enlaces a documentos que desmontan esta mitología:


Monólogo de una superviviente de violencia de género en la adolescencia:



Algunos datos a destacar:
El 98% de las víctimas de violencia sexual en el mundo son mujeres
El 92% de los agresores de violencia sexual son hombres.
En la Unión Europea: 22% de las mujeres han sufrido violencia de género.
En el Estado español (2015 CIS) El 15,5% de las mujeres residentes en España de 16 y más años afirman haber sufrido violencia física, sexual o miedo de alguna pareja o expareja en algún momento de su vida. 


La complejidad de la definición,
lo que se incluye y lo que se invisibiliza:

«La violencia contra la mujer es cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado». Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención de Belem Do Pará, OEA, 1994.

«La violencia contra la mujer es todo acto de fuerza física o verbal o privación amenazadora para la vida, dirigida al individuo mujer o niña, que cause daño físico y psicológico, humillación o privación arbitraria de la libertad y que perpetúe la subordinación femenina». Heise, 1994.

Sin embargo centrarse sólo en la violencia como el uso de la fuerza física invisibilidad otro tipo de violencias: social o presión psicológica (violencia emocional, simbólica, económica):

La violencia, entonces, es inseparable de la noción de género porque se basa y se ejerce en y por la diferencia social y subjetiva entre los sexosSusana Velazquez.


2. Marco social y cultural

La violencia nos atraviesa a todos y a todas. Sin embargo la posición de subordinación social en que se encuentra la mujer la hace ser destinataria de violencia estructural y coyunturales por pertenecer a un determinado género y vivir en una estructura patriarcal.

Partimos de un marco experiencia - país (el Estado español) donde la violencia de género era invisibilizada, legitimada y hasta naturalizada, relegada a lo que sucede en casa se queda en casa, al ámbito de lo privado.

En la actualidad, tras un proceso de luchas y transformación de la mano de los movimientos feministas y del de los derechos humanos, se ha puesto de manifiesto la importancia de visibilizar esta problemática desde una dimensión social y de salud pública. La OMS, por ejemplo, ha clasificado la violencia machista como epidemiapor las alarmantes cifras a nivel mundial.

Enfoques desde los que abordar el análisis:
Enfoque de género: poniendo el foco en la división sexual de roles en cuanto al acceso al poder. Situación de dominación vs. subordinación entre los géneros. Desnaturaliza el constructor social de género remarcando las múltiples posibilidades desde la que construirnos. La naturalización de una posición social construida. Los mitos y estereotipos desde los que se construye ser mujer y ser hombre. La violencia como estrategia de relacionamiento en los hombres. La docilidad, el amor romántico, la correcta señorita, el deber de obediencia en la construcción social de la mujer. 

Dejamos algunos enlaces de muestra:

Un ejercicio interesante a este respecto es colocar en el buscador de google Toys for girlsy luego Toys for boys; con una mirada rápida podemos ver a través de los juguetes para niños y niñas los mensajes con los que crecemos respecto a nuestro género, desde los colores, hasta lo que se espera de nosotros y nosotras. Es un ejercicio para reflexionar sobre las formas en las que vamos construyendo nuestra identidad en relación con el medio.

Enfoque en Derechos Humanos: Con base en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, donde se reconoce unos derechos inherentes, intransferibles e irrenunciables de toda persona por el hecho de serlo, donde también estarían las mujeres. Foco en los derechos.
Enfoque de Salud Pública: la necesidad de afrontarlo desde un marco institucional y gubernamental.

Los medios de comunicación: reproducción y consistencia al modelo

Machismo y mictomachismos: mujer como insumo u objeto. Pequeños y grandes constructos sociales que legitiman el espacio de la violencia, que construyen imaginarios de justificación.

Hay un ejemplo muy claro en el caso de un futbolista que fue condenado por violencia machista a su pareja y cómo esto se vivió en el campo:


A la par, poco tiempo antes, había sucedido un caso paradigmático también en relación al fútbol con los pitidos al himno de España en la copa del Rey. Mientras que la noticia de los cánticos machistas de la hinchada del Betis habían pasado casi desapercibidos, ocupando a penas un día en el espacio mediático, y tratándose si profundidad alguna; el caso de los pitidos al himno se convirtió en el suceso más comentado de toda la parrilla, ocupando una semana entera de debate entre telediarios, tertulias y menciones en programas de fútbol, entretenimientoEsto no se podría entender si no atendemos a ese espacio invisibilizado violencia estructural y cultural al que venimos haciendo constante referencia.





3. Marco legal de la violencia de género y recursos sociales

3.1 Leyes.

ESTRATEGIA NACIONAL PARA LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER (2013 - 2016)
es un instrumento vertebrador de la actuación de los poderes públicos para acabar con la violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.Consiste esencialmente en la puesta en marcha, de forma coordinada,de medios materiales y humanos para la consecución de  la misma.

3.2 Ruta de la denuncia.




3.3 Recursos sociales.
AVISO:
-Llamada a teléfonos de emergencia .No dejan registro de llamada.
-Policía Nacional.
- Medicina legal.
-Servicios sociales.
Servicios de atención , ayuda y alojamiento:
-Centros de emergencia.( Alojamiento , manutención y protección de 15 días a 1 mes)
-Casas de acogida. (Alojamiento , manutención y protección entres 3 y 6 meses)
-Pisos tutelados ( entre 6 y 12 meses)
-Centro de dia
- Centros de atención psicosocial.
- Asociaciones


4. Aspectos psicológicos y psicosociales de la violencia de género

Es importante aclarar que partimos de cuatro principios teóricos y epistémicos acerca de la violencia de género y que son claves para entender esta problemático tanto desde el punto de vista psicológicos como social, ya que ambas dimensiones están intrínsecamente relacionadas:

- Existen dinámicas de poder que subsisten a las formas de relacionarse entre hombres y mujeres: Esto quiere decir que hay una naturalización de la violencia en general, dinámicas de poder en las relaciones muchas veces en choque con el valor democrático de igualdad. No hay perfil claro de agresor / víctima.
- Tener una mirada integral del ser humano para comprender el fenómeno: esto es tomar en cuenta el cuerpo, subjetividad, intersubjetividad, creatividad, importancia de los vínculos.
- Las relaciones de violencia siguen el proceso de crear una víctima. Es decir, es un proceso traumático. 
- Todo proceso terapéutico debe tratar de concentrarse en el cambio de víctima a superviviente. Esto implica romper con la idea victima / victimario y dar agencia a las mujeres en el proceso de supervivencia y reconstrucción.

Lo más importante de los aspectos psicológicos de lo que ocurre con las mujeres que han vivido violencia de género es que se trata del proceso de dañar una identidad.
Una identidad dañada se produce por los ataques sistemáticos a la subjetividad, donde todo ataque al cuerpo es un ataque al sí mismo. Todo ataque a la percepción de sí mismo tiene su revés en el cuerpo (cuerpo subjetivo). Además, la violencia es vivida una y otra vez como un hecho traumático que rompe y marca la sensación de coherencia y unidad, en este sentido, mientras más sistemático y prolongado sea, mientras más compleja sea la dinámica de relación víctima / victimario, más profundo es el daño. Los sentimientos más comunes de una identidad dañada son la sensación de desamparo, la vivencia de estar en peligro permanente y el sentirse diferente a los demás.
Es importante aclarar que toda persona que se enfrenta a este tipo de violencia traumática sistemática, despliega una serie de mecanismos de resistencia y negociación. Estos mecanismos varían de una persona a otra y de su historia de vida, pero se van agotando ha medida que se cronifica la situación de violencia. 

Ciclo de la violencia


Leonore Walker fue pionera en explicar el ciclo de la violencia presente en las relaciones de pareja marcadas por la desigualdad. Este ciclo sigue tres fases que se van presentando de forma cíclica: luna de miel, etapa de tensión, explosión aguda. Mientras más se cronifica la situación de violencia o más indicadores de riesgo hay, más cortos son las fases, permaneciendo por más tiempo la fase de tensión.



Proceso de trauma prolongado

La violencia de género es un proceso traumático. A este respecto, Judith Herman (a través de sus numerosas investigaciones con víctimas de situaciones traumáticas prolongadas como torturas, violencia de género, prisioneros de guerra, etc.), ha creado una categoría diagnóstica para dar cuenta de este proceso traumático particular: trastornos de estrés postraumático complejo. Es una forma de ampliar y distinguir lo que ocurre con estas personas, a diferencia del trastorno de estrés postraumático clásico. En este sentido, las personas con trauma prolongado tienen mayores alteraciones y áreas de sufrimiento relacionadas con su identidad y con su mundo vincular, que no se observa en personas que sufren traumas puntuales (los cuales tienden a desarrollar más bien un trastorno de estrés postraumático, con otras características).
Según Herman, los síntomas, características y sentimientos que pueden presentar mujeres que han vivido violencia de género de forma prolongada son los siguientes: 
1. Alteraciones  en la regulación del afecto (disforia permanente, preocupación suicida crónica, autolesiones, rabia explosiva o extremadamente inhibida, sexualidad impulsiva o extremadamente inhibida).
2. Alteraciones de conciencia (amnesia o hiperamnesia de eventos traumáticos, episodios disociativos pasajeros, despersonalización, desrealización, revivir eventos traumáticos ya sea como en el caso de estrés postraumático o como rumiación).
3. Alteraciones en la percepción de sí misma (sensación de indefensión o parálisis de la iniciativa, vergüenza, culpa, sensación de estar contaminada o estigmatizada, sensación de ser completamente distinta a las demás).
4. Alteraciones en la percepción del victimario (preocupación por la relación con el victimario, atribución no realista del poder al victimario, idealización o gratitud paradójica, sensación de tener una relación especial con el victimario, aceptación absoluta del sistema de creencias del victimario).
5. Alteraciones en la relación con los demás (aislamiento y distanciamiento, interrupción continua de las relaciones íntimas, búsqueda continua de alguien que la rescate, desconfianza persistente, dificultad continua para progerse de las relaciones).
6. Alteraciones de los sistemas de creencias (sensación de indefensión, desamparo y desespero, perdida de fe en lo que antes creía).

Recomendable profundizar en el proceso que describe esta autora acerca de cómo se crea una víctima en su libro "Trauma y recuperación".

¿Quién puede ser víctima?
No hay un perfil claro de víctima. Todos y todas podemos ser víctimas de hechos violentos puntuales o sistemáticos. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir eventos violentos o sistemáticos de manos de personas en las que confiaban.
La prolongación de la relación con el victimario, el tipo de relación que se establece, el nivel de daño va a depender de muchas variables: autoestima, redes de apoyo, modelos de género, modelos de relación de pareja, tipo de agresor (muchos o pocos rasgos de control, modelo de masculinidad que él tenga, personalidad psicopática, etc), experiencia con la violencia, etc.
Yo frágil, historia anteriores de violencia, apego a roles de género tradicionales, pocas redes de apoyo (o ambiguas emocionalmente) suele ser un recurrente en violencia de género prolongadas.

¿Quién puede ser agresor?
  • No hay un perfil claro de agresor, El algún momento todos y todas podemos ser agresores. Sin embargo, ser agresor en una relación de pareja, al ser legitimado por la cultura y por la forma como somos socializados como seres sexuados, implica que la agresión es un arma de control y poder utilizada por los hombres. 
  • Pero no todos los hombres son agresores aunque sean socializados desde las mismas dinámica de poder que aquellos que sí lo son.
  • Necesidad de control y poder, autoestima e identidad basada en relación de desigualdad (donde se es poderoso porque sí) es algo recurrente.  
  • La gravedad de la violencia y el tipo de relación que se establece con la víctima va a depender de mucha variables. Prácticamente las mismas que en el caso de las mujeres.

Por lo general, los agresores necesitan mantener control y poder sobre la víctima, por lo que utilizan distintas estrategias. A continuación presentamos un cuadro del tipo de estrategias de control, que se traducen en agresiones de distinto tipo:


El trabajo psicoterapeutico con violencia de género


La psicoterapia con violencia de género se puede dividir de forma génerica en tres etapas, las cuales tienen objetivos diferentes:
1. Establecimiento de la seguridad: evaluar factores de riesgo y fortalecer relación psicoterapéutica.
2. Elaboración emocional: exploración activa de los recuerdos, revisión de las emociones, pensamientos y mecanismos de afrontamiento relacionados con las experiencias. Elaboración reparadora.
3. Reconexión: una vez que se ha reconciliado consigo misma y se ha fortalecido el Yo, es necesario trabajar la reconciliación con el mundo, discriminar mejor las personas dañinas de las seguras, tolerar la incertidumbre de las relaciones y tomar una posición más clara frente a los abusos.


5. Esquema general de intervención desde el arteterapia enfocado en el proceso traumático

Proceso traumático : Quiebre en la relación consigo  misma (subjetividad) y con los demás (intersubjetividad).
Arteterapia: Desde el arteterapia se plantean distintas áreas de intervención donde trabajar el proceso de reconstrucción desde el adentro hacia el afuera, incluyendo el proceso creativo en el proceso.
Fase 0 El grupo.
La construcción de un vínculo terapéutico siempre es el primer paso. En el caso de que sea un proceso grupal, se debe trabajar el vínculo con el grupo.Conexión con su individualidad como ser humano, con el espacio en el que se encuentra,  y  con su posicionamiento dentro del colectivo.

Fase 1 El cuerpo.
Toma de conciencia del propio cuerpo, activación de la escucha interna,reconstrucción de la separación artificial mente/cuerpo ,desarrollo de la estimulación sensorial y de la expresión corporal.


Fase 2 Emociones.


Llevar a cabo un proceso de desbloqueo emocional , trabajar la ambivalencia emocional: oscilar entre la rabia y el amor, pasando por la culpa. Y desintegrar el autocastigo y la culpabilidad.

Fase 3 Espacio.
Herramientas para que construyan un espacio y un ambiente,  confortable y seguro , tanto en el contexto del hogar, como en el social y el laboral. Permitirse reclamar espacios que consideran suyos. 

Fase 4 Construcción de la propia historia.
Articulación de la experiencia vivida , el dolor y el sufrimiento.Crear historias alternativas de vida frente a los hechos traumáticos.Resaltar los momentos de la vida en que se ha empoderado; valorar las estrategias de supervivencia.Como herramientas terapéuticas
podemos utilizar la autoetnografía y el concepto de “la niña interior”.

Fase 5 Empoderamiento.
Reconstrucción de la  identificación imaginaria y simbólica.Ruptura de los cánones socialmente establecidos, aceptados y rechazados.Desarrollo de la autogestión de la puesta de límites en las relaciones personales.Deconstruir y reconstruir relaciones e identificaciones de género saludables.

Fase 6 Desconfianza.
Trabajar la rabia y el resentimiento. El perfil de víctima y la gestión del trato con un maltratador.
Los diferentes perfiles de un maltratador  y un depredador , con la intención de generar herramientas para detectarlos.Además, trabajar la detección de la  violencia física y psicológica. hacer hincapié en el tema de la violación y los conceptos de relaciones sexuales sanas; y los conceptos de relaciones de pareja alternativas y saludables.

Fase 7 Habilidades sociales.
Cánones y estereotipos establecidos dentro del contexto sociocultural en el que viven. Herramientas para detectar el machismo social y defender los derechos de la mujer.Conceptos de conjuntos familiares, vínculos y relaciones personales saludables.



6. Beneficios del arteterapia en violencia de género





Los básicos beneficios del arteterapia:

1. El arteterapia es un multiproceso aumenta la interacción entre las participantes y
ayuda a dignosticar los problemas que tienen.

2. Las obras de arteterapia exteriorizan tanto el proceso inconsciente como el consciente.

3. Las obras actúan como registro que evidencia el cambio o comienzo de cambio de las
participantes.

El resultado de los avances psicológicos en mujeres supervivientes al maltrato gracias al
arteterapia:

1o Mejora de la autoestima y del autoconcepto. Trabajo de la identidad.
2o Disminución de la depresión y la tristeza.
3o Incremento y mejora de sus relaciones interpersonales.

Observando el proceso de cambio de las participantes, empezaron a tener más interés sobre las técnicas artísticas y los materiales. Eso iba conectado al avance de su autoexpresividad, y, finalmente, llegaron al momento de disolución de los sentimientos oprimidos. Además al darse cuenta de que su propia utilidad y valor, aumentaron su confianza y actividad ­disminución visible de la apatía­.

Gracias al arteterapia se reflejaron otros dos efectos derivados del incremento de su autoestima; la recuperación del rol y la función social y el cambio a positivo del autoconcepto.

El arteterapia elimina la barrera del lenguaje oral cuando éste supone una carga más que un medio. Además, las mujeres que han sufrido violencia doméstica o maltrato durante un tiempo prolongado se sienten más aceptadas y entendidas ante un grupo de iguales, el trabajar juntas les aporta seguridad y consuelo mutuo. En esos momentos, surge la idea de no ser las únicas que tienen ese problema y se ayudan entre sí en su proceso.

Como primer paso, el proceso de conocerse y presentarse en el grupo es muy significativo.

En el trabajo con el cuerpo; practican el concentrarse en su cuerpo ­realizar un reconocimiento tanto interior como exterior, sintiendo el cuerpo sin elaborar pensamientos­. Esto les hace prestar más atención a su sentido físico. Por ejemplo, en una dinámica con barro, podrán sacar su energía tanto controlada como potencial y amortiguar la agresividad derivada de la rabia que tenían guardada.

Cuando las participantes se simbolizan a sí mismas mediante los materiales o trabajan el dramaterapia, practican la auto­observación, como un “tipo de objetivación” a través de la metáfora y el símbolo. También les ayuda a expresarse suficientemente y entender que ellas no son el problema. Además podrán asimilar la vivencia traumática y situarla en el pasado, como parte de su historia, pero no de su presente.

Objetivos que se pueden lograr:

Cambiar el paradigma que domina su pensamiento y conducta. (Boszormenyi-Nagy, Framo, Ackerman Bowen).
Ser conscientes de su forma de pensar errática, sus sentimientos oprimidos y sus valores equivocados derivados de la situación que han vivido (Bell. Minuchin, Bells, Ferber). Personas y la influencia de su actuación en los hijos en caso de que los tengan (Liberman, Ackerman, Paul, Whitaker).

Incitar al cambio de actitud y de conducta gracias al desarrollo interior durante el proceso arteterapeútico. (Satir, Jackson, Whitaker). 

Facilitar una expresión de sentimientos honesta, satisfacer el deseo personal, ser conscientes de la relación con el otro. (Satir, Jackson, Whitaker).

Aportar motivos para el cambio, reconocimiento del tipo de relación con otras

Experimentar un aumento de la autoestima, entendimiento mutuo con el otro,

Talleres de arteterapia y sus beneficios específicos

Talleres del dibujo: descubrir técnicas artísticas, acometer una actividad distinta a las habituales, encontrar un momento de esparcimiento interior.

Talleres de collage: aportar seguridad en la representación de la imagen, trabajar la composición de las imágenes.

Talleres de fotografía: aportar autoconfianza utilizando medios más costosos, descubrir el interés en la fotografía, aprender su técnica.

Talleres con barro: material que remite a la tierra y aporta estabilidad, trabajo de los dos hemisferios cerebrales por el uso de ambas manos, relajación en los casos en que quieran liberar tensión (amasar el barro), frustración en los casos que quieran un trabajo detallado (trabajo con emociones negativas).

Talleres de pintura: estimular a través del conocimiento y uso del color, aportar momentos de tranquilidad, aprender nuevas formas de expresión, alivio de estrés.

Talleres de poesía: proporcionar expresión personal mediante la metáfora, utilizar la palabra
como imagen.

Talleres de relajación y meditación: promover el bienestar y la salud de las participantes, ofrecerles momentos de paz interior.

Talleres en los que se destruye un objeto para crear otro: trabajar el ritual como medio de ‘purgar’ un mal o un acontecimiento.

Talleres en grupo: despertar la confianza en el otro, generar redes y espacios de apoyo y colaboración, generar un estar con el otro distinto (momentos de llanto, de expresión de emociones, de risa...).





7. DMT Danza Movimiento Terapia


Proponemos esta terapia como complemento que perfile el trabajo de la dimensión corporal. El trauma conlleva una experiencia de disociación que implica un abandono del cuerpo el cual se manifiesta en la ruptura del vínculo con uno mismo.

DMT se define por las palabras que la forman; danza -encarnación de la vida, la emoción, el conflicto, el deseo o el miedo, traducida mediante el movimiento-, movimiento -en Europa e Iberoamérica se le ha añadido “movimiento” para añadir ese matiz de serie de movimientos que funcionan como medio de comunicación y así escapar de la idea de coreografía-, terapia -medios utilizados para la curación o alivio de enfermedades o síntomas-.

DMT engloba tres conceptos fundamentales:
  1. Subjetividad encarnada (embodiment): las condiciones de existencia (económicas, sociales, culturales, familiares) se interiorizan mediante la práctica (hábitus, Bourdieu). Se generan esquemas de percepción-pensamiento-acción corporal que implican aceptación del orden. Esta incorporación determinará nuestro mundo emocional y sentimental (vergüenza, humillación, timidez, ansiedad, culpabilidad, rabia…).
  2. Ennación (Varela): No hay capacidad mental que no esté encarnada. La cognición es inseparable del organismo y del entorno. (Damasio) La actividad mental requiere del cerebro y del cuerpo a la vez y es el cuerpo el que proporciona la materia básica para los procesos neuronales.
  3. Memoria implícita o corporal (Fuchs): nos conecta íntimamente con nuestra biografía pasada reactualizándola. El acontecimiento traumático se reactualiza y genera nuevo sufrimiento y nuevas conexiones.

Mediante su práctica obtenemos beneficios en dos esferas:

Beneficios físicos:
-          redefinición y estiramiento corporal.
-          Reducción de la presión arterial y del dolor.
-          Aumento de linfocitos T (mejora del sistema inmune).
Beneficios psíquicos:
-          Reducción de tensión, ansiedad y agresividad.
-          Incremento de la capacidad de expresión, placer, diversión y espontaneidad.
-          Reconexión con el cuerpo, permiso para jugar, íntima conexión y sensación de libertad.

Dentro de la violencia de género, DMT se vincula a las siguientes áreas de trabajo:

Revincular a la mujer consigo misma y con el otro. Aquí entraría: romper el aislamiento y el secreto (la silenciación, personal, familiar, social), formar nuevas redes vinculares, abordar patrones de inmovilización física y emocional, empoderamiento, independencia, autoestima, autorregulación para generar familiaridad con el propio cuerpo.
Importancia de la relación terapéutica: partimos de un sistema vincular roto y una pérdida de confianza en el ser humano que generan un aislamiento que se convierte también en estrategia. Se trata desde nuestro espacio como terapeutas de construir un tipo de vinculación afectiva basada en la seguridad.
Empoderamiento. Imagen corporal: aceptación vs. bombardeo de una imagen desde los medios, imágenes objetualizadas -mujer como objeto sexual pasivo para satisfacer el deseo de otros-. Degradación de la imagen corporal tras el maltrato (autoimagen unida a autoestima). Los movimientos en DMT permiten tomar consciencia de la cualidad de los mismos. Confiar en las fronteras corporales (conciencia táctil de la periferia corporal, juegos con el peso como empujar, tirar…,). En el caso en que exista inhibición con el trabajo del movimiento se comienza con dibujos (su propia silueta y exploración de la misma como toma de conciencia).
Habitar el cuerpo: creación de nuevas condiciones psíquicas (proceso terciario) con movimientos, imágenes y metáforas que vayan asociándose. Se trabaja con los conceptos de indefensión aprendida, síntoma evitativo y embotamiento emocional que nos lleven a una mayor toma de control (responsabilización con la propia vida, romper con la relación tóxica, reorganizar la propia vida). Movimientos como descarga de tensiones, atender a las señales del cuerpo, insights sobre patrones dañinos.


Enlaces relacionados con DMT:
Seleccionamos los dos más interesantes:
  1. El TFM que fue guía principal en este trabajo: Cuerpos aislados, cuerpos deshabitados. Violencia de género y DMT.

  1. El desarrollo de una sesión de DMT



Enlaces de interés

- Lista de películas relacionadas con el tema:



- Banco de libros y películas relacionados con el tema:


- Webgrafía:

https://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/article/viewFile/37086/35891
https://revistas.ucm.es/index.php/INFE/article/viewFile/43888/41486
http://eprints.ucm.es/35310/1/T36777.pdf
http://uvadoc.uva.es/handle/10324/3860
http://eprints.ucm.es/17671/1/Arteterapia_en_femenino.pdf
http://eprints.ucm.es/16737/
http://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/article/view/ARTE0909110027A/8767
http://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/article/viewFile/44436/41976
http://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/article/view/47493/44501
http://www10.ujaen.es/sites/default/files/users/factra/Congreso/6.pdf
http://www.caladona.org/grups/uploads/2011/02/retoricas-de-genero-politicas-de-identidad-b-preciado.pdf
http://docplayer.es/2523507-Talleres-de-fortalecimiento-del-corazon.html
http://www.relaces.com.ar/index.php/relaces/article/viewFile/159/114
https://drive.google.com/drive/folders/0By3UWSoHDUUWV2RSSEc4Nm1rcUk
https://drive.google.com/drive/folders/0By3UWSoHDUUWV2RSSEc4Nm1rcUk
http://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/article/viewFile/ARTE0808110157A/8874
http://institutowemcr.org/publicaciones/libros/Redes%20de%20hombres%20contra%20la%20violencia.pdf
http://revistas.um.es/api/article/view/162981/141901
http://biblioteca.ucm.es/tesis/bba/ucm-t27338.pdf


- Asociaciones y protocolos:



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