martes, 24 de mayo de 2016

ÁMBITO: Adolescencia

ADOLESCENCIA


EL DESARROLLO DEL CEREBRO DURANTE LA ADOLESCENCIA


La adolescencia es una etapa de transición en la vida entre la niñez y la adultez que marca cambios significativos en el desarrollo físico, psicológico y social.  

Es un periodo crítico para la maduración de procesos neurobiológicos, y aunque no aumenta el tamaño del cerebro después de los 12-13 años, se somete a una remodelación que implica la eliminación y la mielinización de conexiones cerebrales resultando en la interconexión de ellas de forma coordinada y más eficaz. Además se produce la especialización de ciertas áreas del cerebro en procesar información que transforma las funciones cognitivos, comportamientos sociales y emocionales.

Una parte del cerebro que tiene cambios significativos se llama el cortex y es el encargado de unir las distintas regiones que constituyen el cerebro, tomando un rol integrador. El área frontal se desarrolla y crece durante la niñez y le ocurren muchos cambios importantes durante la adolescencia.  Es un área muy importante del cerebro que se encarga de regular las emociones, coordinar y balancear procesos mentales, así como de funciones cognitivos, funciones sociales, además de regular el sistema nervioso de todo el cuerpo (Siegal, 2013; Brava y Tapert, 2010).

Dentro del área frontal del cortex se ubica el pre-frontal que conecta el cortex con otras regiones del cerebro como el límbico sub-cortical y el tallo cerebral (Siegal, 2013).  Además de conectar y coordinar los inputs de energía e información de dichas áreas, la región pre-frontal une los inputs del cuerpo y de las demás personas, que influye, por ejemplo, en el desarrollo de la empatía.  El aumento en la actividad de dicha región, su maduración, conlleva cambios de procesos mentales así como funciones cognitivos asociados con el tránsito de la niñez a la adultez específicamente al pensamiento abstracto y conceptual, la experimentación del “saber de saber”, la exploración creativa de las distintas formas de percibir y razonar y la elaboración del pensamiento reflexivo que les lleva a estar más conscientes de sí mismos y del mundo que les rodea (Casey et al., 2008; Siegal, 2013:92).   Sin embargo, si existe vulnerabilidad durante la niñez y altos niveles de estrés en la adolescencia la remodelación del cerebro se puede encontrar en caos y un estado de rigidez debido a la eliminación de neuronas y sus conexiones en el cerebro que puede resultar en números insuficientes para un desarrollo integrativo y un crecimiento sano cerebral del adolescente (Siegal, 2013).

Puesto que la parte prefrontal del cerebro se encuentra en una fase de desarrollo y remodelación, a veces deja de funcionar ópticamente y la parte del sistema límbico como la amígdala y el tallo cerebral, ubicados en el área inferior, que se encargan de generar emociones, reactividad y impulsabilidad, aprovechan y toman el control (Siegal, 2013). Estudios indican una mayor activación en adolescentes de la amígdala que en adultos y unido al menor desarrollo prefrontal y la falta de un filtro de racionamiento del cortex, da como resultados reacciones emocionales más intensas e inmediatas y puede crear un desequilibrio entre circuitos cerebrales (Delgado & Antolín-Suarez 2010; Siegal, 2013).   

Las reacciones químicas también funcionan de manera diferente durante la adolescencia, por ejemplo: la dopamina, un elemento central en impulsar la búsqueda de estímulos. Estudios sugieren que durante la adolescencia el nivel estándar es menor que durante la niñez y la edad adulta, mientras que a ésta edad libera cantidades más altas en respuesta a experiencias y sensaciones emotivas (Siegal, 2003). Influye en los comportamientos como la impulsividad, la acción sin reflexión y la hiper-racionalidad, el pensamiento literal sin una contextualización, que se manifiesta en colocar más énfasis en los benéficos de una acción que los riesgos potenciales resultando en la toma de decisiones más peligrosas y en la susceptibilidad a adiciones (Brava y Tapert, 2010; Siegal, 2013). 

Como resultado de todos los cambios mencionados, este periodo de la vida es transformativo, de la niñez (de ser individuos abiertos a todo), a la edad adulta (de ser expertos en cosas específicas), es un tiempo de oportunidad y a la vez de vulnerabilidad, es un momento clave en la vida de integración (Siegal, 2013; Yurgelun-Todd, 2007).

PREJUICIOS Y ETIQUETAS


Estereotipo:
Un estereotipo es la percepción exagerada y con pocos detalles, simplificada, que se tiene sobre una persona o grupo de personas que comparten ciertas características, cualidades y habilidades, y que buscan justificar o racionalizar una cierta conducta en relación a determinada categoría social. Catalogar a las personas en grupos, por sexo, raza, edad, ocupación y muchas otras categorías:

  • Sociales
  • Étnicos y raciales: Es lo que caracteriza las diferentes culturas y razas de todo el mundo.
  • Clasista: Es como se diferencian las personas según su condición económica y social.
  • Etareo: Comportamiento determinado según la edad.
  • Sexistas o de género: Sexismo, discriminación sexual o discriminación de género, es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género. Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género. Tipos de sexismo: Sexismo contra las mujeres Sexismo Benevolente. Sexismo contra los hombres

Prejuicio:
Es el proceso de formación de un concepto o juicio sobre alguna cosa de forma anticipada, es decir una falacia o proposición lógica de un mito.
Creencia o actitud, cuyo principal componente cognitivo puede ser el estereotipo. Orientación y evaluación negativa. Generalmente tiene lugar en un contexto intergrupal, de relación mayoría/minoría.

Discriminación:
La discriminación es un acto de una persona o un grupo de personas a partir de criterios determinados, creerse superior a otra persona y así, maltratarla física y/o mentalmente causando efectos negativos en la otra persona.
  • Genero
  • Religiosa
  • Por origen étnico
  • Ideológica
  • Discapacidad
  • Orientación Sexual


Influencia de los estereotipos y prejuicios en el desarrollo psicológico de los adolescentes:

En el funcionamiento psicológico, las dimensiones más destacadas del desarrollo adolescente se dan en el plano intelectual, sexual, social y en la elaboración de la identidad. En el funcionamiento psicológico, las dimensiones más destacadas del desarrollo adolescente se dan en el plano intelectual, sexual, social y en la elaboración de la identidad.

Temprana (10 - 13 años): Preocupación por lo físico y emocional
Duelo por el cuerpo y por la relación infantil con los padres
Reestructuración del esquema e imagen corporal
Ajustes a emergentes cambios sexuales físicos y fisiológicos
Estímulo de las nuevas posibilidades que abren estos cambios

Media (14 - 16 años): Preocupación por la afirmación personal social
Diferenciación del grupo familiar
Duelo parental por la pérdida del hijo fantaseado
Deseo de afirmar el atractivo sexual y social
Emergentes impulsos sexuales  
Exploración de capacidades personales

Final (17 - 19 años): Preocupación por lo social
Búsqueda de afirmación del proyecto personal-social
Reestructuración de las relaciones familiares
Desarrollo de instrumentos para la adultez
Exploración de opciones sociales Avance en la elaboración de la identidad
Duelo parental por la separación física

El mal desarrollo en el factor social en la adolescencia puede resultar en una fobia social. La fobia social, también conocida como ‘’trastorno de ansiedad social’’, se caracteriza por un miedo y ansiedad acusados y persistentes que interfieren de forma importante en la vida de los adolescentes. Se puede presentar en varias formas:

Aislamiento:
La fobia va haciéndose más fuerte con el tiempo, con lo que los síntomas van haciéndose cada vez más intolerables y apareciendo cada vez en más situaciones sociales. Por ello, la persona aquejada de esta fobia va reduciendo sus contactos sociales, hasta el punto de aislarse socialmente y recluirse en casa o incluso en su propia habitación.

Depresión:
El aislamiento y la sensación de incapacidad para luchar contra esta fobia a pesar de saber que es exagerada e ilógica, hacen que la persona se sienta incapaz, que su autoestima se reduzca, que restrinja las actividades que podrían resultarle agradable. Esta situación va haciendo que la persona se culpe, se siente inferior y se deprima.

Abuso de sustancias:
Las personas con fobia social se sienten liberadas de su ansiedad mediante el consumo de alcohol y drogas. Estas sustancias les desinhiben, permitiéndoles comportarse con libertad, relacionarse socialmente y disfrutar con esas relaciones. Por ello, muchos de ellos acaban consumiendo alcohol o drogas de forma habitual con lo que existe el peligro de volverse adicto.

Problemas escolares:
Las personas con fobia social se sienten atemorizadas en muchas situaciones del ambiente escolar, como pueden ser tener los exámenes orales, que les pregunten en clase, tener que preguntar alguna duda, relacionarse en los recreos.  A estas situaciones puede unirse el acoso de compañeros que lo cataloguen. Es por ello que muchas de estas personas deciden dejar los estudios porque no se ven capaces de soportar la presión que supone relacionarse en la escuela.

IMAGEN CORPORAL


La imagen corporal puede definirse de muchas maneras. Banfield y McCabe la definen como la representación mental que tienen las personas del tamaño y forma de su cuerpo. Dicha representación está influenciada por múltiples factores: históricos, culturales, sociales, pero también individuales y biológicos. Algunos autores (Rosen) afirman que se trata de la manera en que una persona imagina, percibe, siente y actúa respecto a su propio cuerpo. Sería la representación corporal y la actitud hacia esta, es decir, que se contemplan aspectos perceptivos pero también conductuales. No se trata solo la representación interna más o menos verídica, sino de la satisfacción, preocupación, evaluación cognitiva y ansiedad asociada a ella. Es por ello que a la imagen corporal la acompañan sentimientos positivos o negativos que influyen de manera notable en el autoconcepto.

Thompson concibe la construcción de la imagen corporal mediante tres elementos: componente perceptual (aquí recaería el tamaño corporal percibido, en sus diferentes partes o totalidad y casi siempre sobrestimado, especialmente entre los adolescentes); un componente subjetivo (cognitivo-afectivo) que englobaría las actitudes, valoraciones, sentimientos y cogniciones que despierta el cuerpo; y un tercer elemento, el componente conductual, es decir, las acciones que la percepción del cuerpo y los sentimientos generan (por ejemplo, exhibición o evitación de exposición del cuerpo).

El cuerpo del adolescente crece y se transforma en su tránsito hacia la autonomía. Son muchos los cambios físicos/biológicos experimentados a partir de la pubertad, con la pérdida del cuerpo infantil en desarrollo de la infancia hacia la juventud. Se trata de una época de cambios y contradicciones. En sintonía con estos cambios, el adolescente se preguntará sobre su propia identidad. Estos interrogantes  se acompañan obligatoriamente de una valorización y juicio de su propio cuerpo, pero el cuerpo entendido como algo propio, una unidad no sólo física, sino también de dimensión psicológica. Está elaborando su autoconcepto.

La auto-observación del adolescente va desde la vía de su propio interior (que le acerca a su propia individualidad) y, por otro lado, desde la imagen que le devuelve el espejo, una exposición a la mirada y juicio de los demás. Sobre esta imagen el adolescente realizará una valoración nunca objetiva en relación a su imagen y a la imagen a la que aspira.
Los procesos para la construcción de la identidad incluyen:

  • El reconocimiento personal del cuerpo como algo propio; valoración positiva de su propio cuerpo y reconocer su totalidad como algo valioso.
  • Reconocer las partes que cuesta más aceptar y el deseo de cambiarlas; encontrar el origen de este deseo y ser consciente de ello.
  • Responsabilizarse del propio cuerpo, en cuestiones de higiene y cuidados personales para el bienestar personal.
  • Descubrimiento de la sexualidad
  • Experiencias de placer/displacer; satisfacción/insatisfacción
  • Aceptación de cómo les ven los demás, que les miren, que hablen de su cuerpo y tolerar la exposición frente a otros. 

TRASTORNO DE LA IMAGEN CORPORAL


La población de féminas adolescentes es de las más afectadas por los desórdenes relacionados a la imagen corporal. El trastorno de la imagen corporal implica componentes perceptivos, cognitivos y conductuales. Se trata de una condición multidimensional. Se asocia a esta condición que la persona evalúe las partes de su cuerpo bajo parámetros de atractivo y dejar más de lado aquellos relativos a la utilidad, tamaño, sexualidad, importancia, etc., y tienden a distorsionar el tamaño y la percepción corporal de forma exagerada (si bien es cierto que la tendencia, aunque sea menor según el caso, será a la sobreestimación, incluso entre sujetos saludables). Así, se preocupan por las cualidades derivadas de su apariencia. Una pobre imagen corporal se asocia a una baja autoestima (sentirse poco adecuada como persona). En estas circunstancias, es muy difícil separar cualidades personales del aprecio por el propio cuerpo. A la dimensión perceptiva de la imagen corporal se le asocian la cognitivo actitudinal que incluye las creencias o convicciones de la personas hacia su propio cuerpo, desencadenando en conductas que pueden socavar la integridad física y psicológica del suejo (anorexia, bulimia).

LAS EMOCIONES


Las emociones son reacciones que todo ser humano experimenta: alegría, tristeza, miedo, ira. Son conocidas por todas las personas, sin embargo, no dejan de tener complejidades. Aunque todos hemos sentido ansiedad o nerviosismo, no todos somos conscientes de que un mal manejo de estas emociones puede generar bloqueo o incluso enfermedades.

La adolescencia representa un momento evolutivo con especial características de cambio, búsqueda y ruptura de equilibrios previos. Esto propicia la aparición de diferentes manifestaciones, cuyo valor psicopatológico es a veces difícil de delimitar. Se hace necesario disponer de un sólido conocimiento del discurrir “normal” de los adolescentes, con todos sus avatares, como óptica desde la que se puede detectar la presencia de determinadas señales de alerta. Dichas señales abrirán la puerta para pensar en dificultades por las que atraviesan los chicos que no sólo están al servicio del crecimiento, sino que están obstruyendo el mismo.

En la adolescencia, que es un momento de crisis, los sentimientos se dimensionan, aquello que no les gusta de sí mismo, lo que les hiere, aquello que les genera euforia. Por otro lado, se sienten mal, inestables se muestran impertinentes, inquietos, la conducta que manifiestan es la expresión de las emociones que sienten.


Entre los 13 y 18 años es un periodo en que los padres verbalizan tanto que vuelven locos a los adolescentes. En este periodo, las emociones de los jóvenes son muy intensas y con gran desequilibrio y por ello se vuelven reactivos. Pasan de saltar a la alegría a no querer nada, al mutismo; se sienten contrapuestos todo el tiempo, polares, distintos; extraños consigo mismo. Las emociones más comunes son la tristeza y la agresión. De alguna manera estas emociones son normales en este periodo, sufren y no pueden ponerle nombre, a estas emociones y sentimientos; por lo tanto, los padres son quienes ponen palabras a lo que sus hijos expresan.

Los adultos son pieza clave para ayudar a los jóvenes a entender y manejar las características de esta etapa, hay que ver la adolescencia en el momento sociohistórico y desde la educación que reciben, el tipo de orientación, el acompañamiento que han tenido, la satisfacción, o no, de las necesidades; el contexto familiar. Dependiendo de cómo haya sido esa realidad, habrá adolescentes que en este periodo tienen momentos muy tormentosos y para otros es una época normal, sin problemas tan marcados.

Por lo tanto, la educación emocional es una forma de prevención, un proceso educativo continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo de las emociones como elemento esencial del desarrollo humano. Dado que la adolescencia es un periodo en el que el trabajo con actividades orientadas al desarrollo de la inteligencia emocional cobra una especial importancia debido a las características propias de la etapa, marcada por grandes cambios físicos, psíquicos y sociales. Por ello, es necesario trabajar aspectos como: autoconocimiento, autorregulación, automotivación, empatía y asertividad.

Autoconocimiento: En la adolescencia es donde más cambios se producen, en comparación con las otras etapas, sobre todo, cambios biológicos y de maduración a nivel emocional. En este momento es cuando debemos apoyar y ayudarles a reflexionar sobre la construcción de su propia identidad, siendo el autoconocimiento una parte constitutiva de la misma, que se encuentra relacionado con aspectos del propio cuerpo, del comportamiento, de las ideas y de las relaciones sociales.

Autorregulación: En esta etapa, los jóvenes ya van adquiriendo una mayor comprensión de sus estados afectivos, y hablan, con mayor facilidad, de sus estados mentales o sentimientos a la hora de describir sus vivencias emocionales. También, son más conscientes sobre los efectos que su expresión emocional tiene sobre el entorno. Aunque por las características propias del momento, la adolescencia no es un periodo en el que se puede alcanzar una total y plena autorregulación, sin embargo, pueden desarrollarse aspectos que les ayuden a interiorizar las bases de la misma.

Automotivación: La automotivación está muy relacionada con la confianza y la creencia de que se puede conseguir aquello que se desea. Es por ello, que una forma de poder ayudar a los adolescentes a generar su propia automotivación, ayudándole a contactar con la posibilidad de éxito real que tienen sobre la realización de una tarea.

Empatía: La empatía se relaciona de forma directa con la resolución pacífica de los conflictos. En la adolescencia podemos encontrarnos con una gran diferencia entre unos y otros adolescentes con respecto a su nivel de empatía.

Asertividad: Lo ideal sería que, llegados a la adolescencia, los chicos ya hayan alcanzado un buen nivel de asertividad, pero no siempre es posible y por este motivo, nunca es tarde para continuar trabajando aspectos relacionados con este concepto, es necesario exponer a los adolescentes a situaciones en las que tengan que usar herramientas de asertividad; analizando aspectos y sus consecuencias.

LA DEPRESIÓN EN LOS ADOLESCENTES

La adolescencia es una etapa que se torna vulnerable por el hecho de que los jóvenes intentan alejarse de lo que hasta ese momento ha constituido su principal fuente de seguridad, es decir, las figuras parentales. El alejamiento de los padres constituye una especie de terremoto en su psiquismo, que con su onda expansiva, modifica también la imagen que éste tiene tanto de ellos como de sí mismo.

Ambos fenómenos interrelacionan entre sí produciendo una fisura en la conocida continuidad y, por tanto, cambios inevitables en su sentimiento de seguridad básica. El adolescente se desconoce a sí mismo y desconoce a sus padres, como lo venía haciendo hasta entonces. En este periodo se desploma para el chico, tanto la imagen idealizada y poderosa que sus padres le transmitían precisamente por ser su hijo. Ellos eran quienes le transmitían un proyecto de vida, un camino a seguir, en el cual se fraguaban las formas de pensar, de interpretar la realidad, de comunicarse, de interiorizar las normas sobre cómo deben ser las cosas y ellos mismos. Dentro de todo esto, los padres intervienen activamente en la autoestima de los hijos, dándoles mensajes de aprobación y haciéndoles sentir fuertes por llevar a cabo el proyecto de vida.

En este proceso de desencuentro el adolescente es consciente de lo mal que le sienta el control de los padres, el mal humor que le genera la sola presencia solícita de sus padres, las pocas ganas de salir en familia o de permanecer en el mismo espacio donde están todos. Con mayor o menor intensidad, también se da cuenta de la frustración que él produce en sus padres y de la intención de éstos por acercarse a él y satisfacerle. Cuanto más presente tenga todo esta serie de situaciones propias de la edad, le genera una sensación de culpa a la vez que irritabilidad, deseos de alejarse; haciendo más grande el sentimiento de culpa. Todo ello, aunado a un entorno difícil, da pie a una serie y mezcla de sentimientos sobre sí mismo provocándole un estado que le impulsa a buscar en otros ámbitos o figuras nuevas en las que pueda reconocerse; confirmando así que lo anterior ya no le sirve. Éstas dificultades para lograr un cambio entre el estilo infantil de relación hijo-padres, puede dar lugar a la aparición de diferentes patologías.

Con mucha frecuencia, la depresión se esconde bajo el disfraz de oras manifestaciones, como puede ser la queja somática, la falta de apetencia por el entorno, diferentes formas de inhibición o alteración de la conducta. Es por ello fundamental “mirar” los signos que expresan los chicos como muestras de otros conflictos emocionales subyacentes. 

LA IDENTIDAD


La adolescencia es un periodo complejo de transformaciones y cambios que abarcan diferentes aspectos en la vida del individuo. Desde los cambios a nivel biológico hasta las referencias del grupo de iguales están en constante proceso de cambio dando lugar a una inestabilidad emocional que repercute a la hora de relacionarse y de poder expresar dichas dudas e inseguridades. Es por ello importante poder facilitarles la búsqueda de los aspectos personales que puedan afianzar su autoconcepto y por ende, su autoestima, así como darles un espacio para la identificación y la expresión de sus ideas, sentimientos y emociones.Favorecer un medio en el puedan a proyectarse y ver cómo en un reflejo el espacio que ocupan en ese aquí y ahora formado por el grupo de iguales, es necesario como parte del proceso de metamorfosis que se experimenta en la adolescencia.

Durante la crisis de identidad que ocurre durante la adolescencia, enmarcada en una etapa de cambios físicos, psicológicos y sociales, el sujeto se encamina hacia la consolidación de una individualidad que lo diferencie de otros. Erickson, ha señalado que ese proceso de transformaciones propio de la adolescencia implica la “pérdida de un sentimiento de identidad” que “es expresada con frecuencia mediante una desdeñosa y presuntuosa hostilidad hacia el papel que es ofrecido como adecuado y deseable por la propia familia o la comunidad inmediata. (Erickson, 1969, p. 173).

Al proceso de construcción en el que los individuos definen su forma de ser adultos contribuyen, además del medio familiar, el papel del sistema educativo y otros significantes, como los grupos de pares. En una era globalizada, en este proceso intervienen los medios de comunicación, como algunos de los resultados de este estudio ponen en relieve. En la construcción de la identidad, durante la adolescencia como periodo de cambios, adquiere crucial importancia la consolidación del concepto de sí mismo. Los individuos enfrentan el desafío de aceptar el cambio de la propia imagen corporal y, gracias a su desarrollo intelectual y emocional, contar con recursos que les ayudarán a definir aquellas dimensiones requeridas para constituirse en un ser adulto

Este proceso implica una búsqueda de referentes; Personajes de la escena pública, ellos cuentan con aquellos rasgos que atraen más a los jóvenes en la medida en que parecen canalizar intereses y motivaciones particulares de la etapa en la que se encuentran.  Personas del ámbito familiar, en la medida en que un sector de adolescentes encuentra allí a quienes tienen rasgos que resultan útiles en el proceso de consolidación de la identidad. Personas que componen la esfera social inmediata: amistades y compañeros de aula con quienes comparten intereses y ejercitan a través de sus relaciones la posibilidad de construcción de vínculos afectivos distintos a los familiares.

Otro aspecto que caracteriza este periodo como de "rebeldía, pasar a adecuarse a aquellos comportamientos, creencias y valores correspondientes a una fase de consolidación de una individualidad. Este proceso de fuertes cambios, propio de la adolescencia, supone atravesar una “crisis normativa”, correspondiente a la tensión entre el abandono de las reglas que tuvo hasta entonces y el esfuerzo por desarrollar las propias. En ese escenario, de debilitamiento o incluso ausencia de fuentes de contención, los comportamientos pueden devenir en transgresores o quizás algunos simplemente diferentes a la corriente dominante resulten interpretados como tales.

Son muchos los factores influyentes en el individuo durante esta etapa; amplia gama de condiciones cuya constitución depende de características sociodemográficas de sus grupos familiares y de la posición relativa de los adultos en la estructura económica,


BENEFICIOS DEL ARTETERAPIA CON ADOLESCENTES


La adolescencia es una etapa de la vida creativa y de gran necesidad de expresión, es por ello que la aplicación de la arteterapia puede ser muy beneficiosa. A continuación una enumeración de los diferentes beneficios que se pueden alcanzar a través del arteterapia con este colectivo:
  • Linesch (1988) reconoce la importante relación entre la salud emocional del adolescente y su autoexpresión.
  • Cuando se crea a través del arte se produce un desarrollo en el cerebro que nutre el sistema sensorial, así como el cognitivo, emocional y motriz.
  • Desarrollar la creatividad ayuda a los adolescentes a la creación de su autoimagen y la imagen del mundo que les rodea. En ese sentido, el arteterapia se convierte en una potente herramienta expresiva que puede facilitar el paso de la infancia a la vida adulta. (M. Planas, 2012)
  • El lenguaje visual es abierto y no lineal como el lenguaje verbal, es por ello que esta forma de comunicación facilita la transformación del pensamiento concreto al abstracto. Entran en juego otros factores que no posee el pensamiento lógico, lo que nos permite comunicar aquello que no podemos expresar solo con palabras. Permite materializar lo inexplicable.
  • El objeto artístico se convierte en un intermediario entre el adolescente y el terapeuta, lo que aporta cierto distanciamiento. Además, la existencia de un objeto artístico intermediario permite la expresión de sentimientos amenazantes hacia un elemento neutral, así los adolescentes tienen la oportunidad de ir integrado gradualmente esos sentimientos como parte de su self (Baverly, 1999).
  • El objeto artístico aporta consistencia a lo inconsciente.
  • El arte permite el uso de la metáfora, y la creatividad es aplicada al uso de la comunicación (Riley, 1999).
  • Las imágenes visuales permiten pasar fronteras de defensa, romper las barreras y proveer de información al individuo y al terapeuta sin necesidad de verbalizarlo. Puede mantenerse escondido el significado de la obra.
  • Crear satisface el deseo de tener una personalidad individual. La imagen es tangible como producto artístico.
  • Las arteterapeutas Debra Greenspoon (1988) y Shirley Riley (1999) opinan que el uso de propuestas artísticas puede favorecer la autoexpresión en el trabajo con adolescentes con dificultades.
  • El arteterapia grupal posibilita un terreno en el que probar distintas situaciones sociales para las percepciones distorsionadas e inapropiadas del self y de las relaciones con los demás, derivadas de todos los estadios de maduración. En este terreno de testeo, el adolescente tiene la oportunidad de dejar a un lado su confusión y de lograr una claridad fiable y estable en su identidad personal (Greenspoon, 1988: 134).

DINÁMICA: LA CAJA DEL PASADO Y EL FUTURO 


Objetivos:

  • Ofrecer la oportunidad de meditar sobre las emociones y sentimientos en los dos espacios: el pasado y el futuro, desde el presente el “aquí y ahora”.
  • Proporcionar el objeto como un espacio contenedor y seguro para facilitar la auto-revelación de forma visual a través del símbolo y la metáfora.
  • Facilitar una puente de comunicación con los demás por medio del objeto y los procesos artísticos.


Descripción:

La actividad conlleva hacer una caja individual que simboliza el pasado y futuro de cada uno, así como las memorias de la niñez representado en el espacio interior y los sueños y anhelos de la adultez en el exterior. 

Se sugiere utilizar dicha actividad durante la etapa de inicio del tratamiento para apoyar en establecer una relación terapéutica y introducir el arte como un posible vehículo de comunicación compartida y así mismo el enfoque de la actividad es directiva y no-concluyentes (open-ended) para ofrecer un entorno seguro y de esta manera animar la presentación individual a los demás a través de los materiales plásticos (Beverly, 1999).

Se presenta posibles preguntas para el desarrollo de la caja:

  • “¿Cuales colores pueden representar su pasado y que quieren que sean los colores de su futuro?”
  • “¿Cuales cosas han sido significativos en el pasado y que son las cosas mas importantes para tener futuro?”
  • “¿Cuales personas han sido significantes en su vida y quienes podrían ser en el futuro?”

Al terminar la elaboración de la caja cada individuo marca los limites de reflexión con el grupo sobre el objeto hasta donde le es cómodo. 

Se puede sugerir que cada individuo o el grupo como entidad decida en un titulo para la(s) caja(s).

Materiales:

Se sugiere utilizar cajas de cartón, que puede ser reconfortante siendo un objeto no valioso, así sencillo y corriente, y materiales fáciles de manipular de collage para decorarla.

Justificación:

“Las cajas son tangibles y no se desaparecen como palabras”
 (Pifalo, 2007)

El uso de la caja ha sido muy popular en el contexto arte terapéutico, siendo considerada una técnica efectiva por su valor simbólico (Case, 2013; Waller, 2015).  Una caja parece a primera vista un objeto sencillo, sin embargo, sus posibles significados le hacen complejo. 

Es contenedor de espacio y contenido y unificador de opuestos, contiene una potencial simbólica que traspasa sus limites físicos, sirve como metáfora del ser, la creación de ella puede alimentar el sentido de ser, y así mismo transferirse a la construcción y reconstrucción de uno mismo, los lados pueden representar la piel que nos delimita, nos da nuestra forma, enmarca el espacio que ocupamos, nuestros limites físicos como un individuo, nos separa del resto del mundo, y a la vez nos provee un modelo de integración, permitiendo un dialecto y una distinción entro lo de afuera y lo de adentro, sirve como un separador y a la vez como unificador, sus muros alcanzando a fusionar los dos opuestos, sirviendo como conexión con los demás (Kirk-Farrell, 2001; Kaufman, 1996). 

Al ser la adolescencia una etapa de transición entre la niñez y la adultez es también una etapa de duelo, de la perdida del cuerpo infantil, de la identidad de niño así como el rol infantil y la relación que conlleva con los padres mezclado con el propio duelo de los padres por la perdida del niño.  La caja ofrece un espacio de contención para el pasado, el niñez, el duelo, los lados ofrecen limites al contexto que se encuentra adentro, y así mismo proveen al usuario una distancia de su contenido, posibilitando una contención y regulación de emociones y sentimientos. 

El contenido de una caja se transforma, estando dentro del marco de ella y apartado del espacio afuera los elementos apropian un valor importante, colocar un objeto en una caja subraya su importancia dandole al individuo la posibilidad de reflexionar sobre su importancia simbólico.  Sugiere Kaufman (1996) que existe una relación intrínseco entre caja y la memoralización, refiriéndose a la caja como contender en la forma de tumba, reliquias, y ataúdes, se convierte en un espacio sagrado, para proteger y preservar las cosas significativas, para reflexionar sobre el pasado y también el futuro, a los cambios y esperanzas desde el Aqui y Ahora y así mismo crea un dialecto unificadora del pasado, presente y el futuro (Bachelard, 1965).

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA PARA LA DINÁMICA

  • Bachelard, G., (1994). The poetics of Space: The classic look at how we experience Intimate Places.  Beacon Press, Boston, E.E.U.U
  • Beverly, K, B., (1999). Art therapy with adolescents: Making it work for school counselors. Professional School Counseling, 2, 4: 291-299
  • Case, C., (2013) A search for meaning: Loss and transition in Art Therapy with Children. Dalley, T., Case, C., Schaverien, F, W., Halliday, D., Hall, P, N., Waller, W., Images of Art Therapy (Psychology Revivals): New Developments in Theory and Practice. Rutledge, Nueva York, E.E.U.U.
  • Kaufman, A, B,. (1996). Art in Boxes: An Exploration of Meanings.  The Arts in Psychotherapy, 23, 3: 237-247
  • Kirk-Farrell, R., (2001).  Secrets, Symbols, Synthesis and Safety: The Role of Boxes in Art Therapy. American Journal of Art Therapy, 39, 3: 88-92
  • Pifalo, T., (2007). Jogging the Cogs: Trauma-Focused Art Therapy and Cognitive Behavioral Therapy with Sexually Abused Children Art Therapy: Journal of the American Art Therapy Association, 24, 4:170-175
  • Waller, D., (2015).  Group Interactive Art Therapy: It´s Use in Training and Treatment. Routledge, Reino Unido.

LLEVÁNDOLO A LA PRÁCTICA EN CLASE






BIBLIOGRAFÍA

  • Bizkaia: Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia, (2012). Arte para la inclusión y la transformación social, Disponible en: http://www.3sbizkaia.org/Archivos/Documentos/Enlaces/1869_Arte%20para%20la%20inclusión.pdf
  • Brava, S., & Tapert, S, F., (2010). Adolescent Brain Development and the Risk for Alcohol and Other Drug Problems.Neuropsychology Review, 20, 4:398-413
  • Casey, B, J., Jones, R, M., Hare, T, A., (2008). The Adolescent Brain. New York Academy of Sciences 1124:111–126
  • Delgado, O, A., & Antolín-Suárez, L., (2010).  Cambios en el cerebro adolescente y conductas agresivas y de asunción de riesgos.  Estudios de Psicologia, 31, 1:53-66
  • Kahn, Beverly B. (1999) Art therapy with adolescents: Making it work for school counselors. Professional School Counseling. 2, 4:291-299
  • Funes, J. (2004). El mundo de los adolescentes: propuestas para observar y comprender. Revista de educación social, núm. 29 pp.79-100. http://www2.peretarres.org/revistaeducacionsocial/articulos/articulo29.pdf
  • Liga española de la educación (2010). Adolescentes de hoy: Aspiraciones y modelos. http://www.ligaeducacion.org/documentos/investigaciones/adolescentes-de-hoy.pdf
  • Linesch, D. G. (1988). Adolescent art therapy. En Kahn, Beverly B. (1999) Art therapy with adolescents: Making it work for school counselors. Professional School Counseling. 2, 4:291-299
  • Rilley, S,. (1999). Contemporary Art Therapy with Adolescents. Jessica Kingsley Publishers, Reino Unido
  • Siegal, D, J., (2013). Brainstorm: The Power and Purpose of the Teenage Brain. Penguin Group, Nueva York, E.E.U.U.
  • Yurgelun-Todd, D., (2007). Emotional and Cognitive Changes During Adolescence. Current Opinion in Neurobiology, 17:251-257

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Gracias por tu aportación